Durante milenios, los humanos han fermentado el azúcar hasta convertirlo en alcohol. Ahora, los cerveceros han llevado este proceso al extremo al elaborar un vino potente enteramente con Coca-Cola. Golden Hive Mead ha creado con éxito una bebida alcohólica única: un hidromiel elaborado con el icónico refresco, técnicamente clasificado como bochet debido al uso de miel caramelizada.
El proceso de fermentación
La creación del hidromiel de Coca-Cola es sorprendentemente sencilla. Primero, la miel se carameliza para desarrollar un perfil de sabor rico y ahumado. Al mismo tiempo, se vierte Coca-Cola en un recipiente de fermentación y se revuelve bien para eliminar su carbonatación. Quitar las burbujas es crucial ; El ácido carbónico interfiere con el proceso de fermentación. Luego se agrega levadura a la mezcla, iniciando un período de fermentación de 30 días durante el cual consume el abundante azúcar del refresco y produce alcohol.
Para realzar el sabor final, los cerveceros agregan roble tostado, vaina de vainilla, canela y miel extra caramelizada después de un par de semanas. Estas adiciones compensan la pérdida de sabores reconocibles de Coca-Cola durante la fermentación, lo que da como resultado una bebida con aproximadamente 10,5% de alcohol por volumen.
Sabor y potencial
Los catadores describen el producto final con un perfil de “caramelo picante” con notas de canela y manzana. Si bien requiere más trabajo que mezclar un simple ron y coca cola, este experimento demuestra la versatilidad de la fermentación y el impulso humano para traspasar los límites, incluso en el ámbito de las bebidas alcohólicas.
El éxito del hidromiel de Coca-Cola plantea la pregunta: si cualquier líquido azucarado puede convertirse en alcohol, ¿qué otros ingredientes no convencionales podrían explorar a continuación los cerveceros?

















