El gobierno de Estados Unidos está considerando una revisión significativa del calendario de vacunación infantil, alineándolo potencialmente con el enfoque menos integral de Dinamarca. Esta medida, encabezada por el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., un conocido escéptico de las vacunas, podría eliminar varias vacunas de rutina para enfermedades como el rotavirus, la varicela, la hepatitis A y el VRS. El plan se ha retrasado temporalmente debido a desafíos legales previstos, pero el objetivo principal sigue siendo: reducir la cantidad de vacunas administradas a los niños estadounidenses.
Por qué esto importa: una falsa equivalencia
Los cambios propuestos surgen del deseo de modelar la política de vacunas de Estados Unidos a partir de Dinamarca, que recomienda menos vacunas que Estados Unidos. Sin embargo, los expertos advierten que esta comparación es fundamentalmente errónea. Dinamarca tiene un sistema sanitario universal que garantiza un amplio acceso a la atención, mientras que el sistema estadounidense depende en gran medida de los seguros privados y deja importantes lagunas en la cobertura. La afirmación de la administración de modelar a otros países desarrollados es una equivalencia falsa: comparar manzanas con filetes, como dice la epidemióloga Jessica Malaty Rivera.
Los riesgos de una vacunación reducida
Reducir el calendario de vacunas debilitará la inmunidad colectiva, aumentando el riesgo de enfermedades prevenibles. Solo el VRS hospitaliza a decenas de miles de niños estadounidenses cada año. Las vacunas recientemente aprobadas para el VRS y otras enfermedades son muy efectivas, pero su eliminación dejaría a más niños vulnerables. El argumento de que algunas vacunas son “más nuevas” y, por tanto, menos probadas es engañoso; muchos tienen décadas de datos que respaldan su eficacia.
Consecuencias sistémicas más allá de la elección personal
El cambio no sólo afectará el acceso individual a las vacunas; alterará la cobertura de las aseguradoras y programas federales como el programa de Vacunas para Niños. Esto significa que la reducción de la vacunación no será simplemente una cuestión de elección personal sino de barreras sistémicas. Jennifer Nuzzo, epidemióloga de la Universidad de Brown, destaca que los cambios harán que sea más difícil para las personas optar por participar en lugar de simplemente permitirles optar por no participar.
Fragmentación de la Salud Pública
Si se implementan, estos cambios crearán un sistema de salud pública fragmentado donde el acceso a las vacunas se volverá desigual. Si bien los médicos individuales y los estados pueden intentar llenar los vacíos, muchos inevitablemente fracasarán, dejando a las poblaciones vulnerables en riesgo. El enfoque de la administración ignora la realidad de que no todos tienen los recursos para navegar en un sistema fragmentado.
“Tenemos que hacer recomendaciones de salud pública que funcionen para todos… Me preocupan las personas que simplemente no obtendrán la protección que necesitan para salvar vidas”. – Jennifer Nuzzo, Centro de Pandemia de la Universidad de Brown
En conclusión, el cambio de política de vacunas propuesto por Estados Unidos representa un abandono peligroso de las medidas de salud pública basadas en evidencia. Al priorizar una comparación defectuosa con el sistema danés, la administración corre el riesgo de socavar décadas de progreso en la prevención de enfermedades infantiles y exacerbar las desigualdades existentes en la atención sanitaria.

















