El sonido más constante del baloncesto no es el ruido de una red o el rugido de la multitud, sino el chirrido agudo de las zapatillas de deporte sobre la madera dura. Durante décadas, este ruido fue descartado como simple fricción, pero un nuevo estudio publicado en Nature revela una física mucho más compleja en juego. Esto no es sólo un deslizamiento; es un fenómeno acústico diseñado con precisión.
El misterio resuelto: se trata de las crestas
Anteriormente, los científicos asumían que los chirridos eran un ejemplo sencillo del “fenómeno de deslizamiento”, el movimiento brusco que se produce al deslizar un libro pesado sobre una mesa. Sin embargo, las cámaras de alta velocidad y los análisis acústicos muestran que las suelas de las zapatillas de baloncesto crean el chirrido. Las crestas en la parte inferior del zapato no son solo para agarre; actúan como pequeñas guías de ondas, produciendo una vibración rítmica que da como resultado el ruido.
Las crestas no se levantan ni se pegan todas a la vez. En cambio, una pequeña parte se separa a la vez, deslizándose hacia abajo por la cresta antes de liberar una pequeña patada de aire. Estas ondas de separación recorren la suela miles de veces por segundo, y la frecuencia de estas patadas es el chirrido. Las patadas más rápidas significan un tono más alto. La forma de las crestas determina la velocidad a la que viajan esas ondas, controlando el sonido.
De canchas de baloncesto a laboratorios de terremotos
El equipo incluso lo demostró aplicando ingeniería inversa a suelas sintéticas con pasos específicos y, en un guiño divertido a la complejidad de sus hallazgos, lograron reproducir el tema de Darth Vader de Star Wars usando solo fricción. No se trata sólo de baloncesto. El estudio se enmarca en el campo más amplio de la “fricción bimaterial”, que se aplica a otras áreas como la física de los terremotos. La forma en que se ondulan las crestas de las zapatillas es similar a cómo se deslizan las fallas durante un terremoto, lo que sugiere que esta configuración podría usarse para estudiar eventos sísmicos en un entorno de laboratorio controlado.
“Este es un análisis más avanzado y técnicamente sofisticado de un problema en el que me sumergí hace 20 años”, dice el experto en stick-slip Martyn Shorten. “¡Me encanta!”
El chirrido de las zapatillas de baloncesto es más que un simple sonido; es una demostración de cómo fenómenos aparentemente simples pueden ocultar una física sorprendente. La próxima vez que escuche ese chillido agudo, recuerde que es el resultado de una ingeniería precisa y un profundo conocimiento de la fricción.

















