El hueso de la pierna de un tiranosaurio gigante revela un gigante primitivo

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Un hueso de pierna de tiranosaurio notablemente grande desenterrado en Nuevo México está reescribiendo nuestra comprensión de estos superdepredadores. El fósil, una tibia que mide un metro de largo y cinco pulgadas de diámetro, sugiere que un dinosaurio que pesaba más de 10.000 libras vagaba por América del Norte hace aproximadamente 74 millones de años. Este descubrimiento hace retroceder la línea temporal de los tiranosaurios gigantes y respalda un posible origen norteamericano del linaje.

Un depredador fuera del tiempo

El hueso fue recuperado de la Formación Kirtland en el noroeste de Nuevo México, una región que se remonta a la época del Campaniano tardío. Durante este período, la actual América del Norte era un paisaje subtropical atravesado por un enorme mar interior que se extendía desde el Golfo de México hasta el Ártico. Este tiranosaurio en particular vivía cerca de la costa occidental de esta vía marítima, dentro de una densa red de selvas y bosques repletos de dinosaurios con armadura, cuernos y pico de pato.

“Piense en la actual Costa del Golfo, una llanura aluvial baja, pero hace 74 millones de años”, explica Anthony Fiorillo, paleontólogo del Museo de Historia Natural y Ciencia de Nuevo México. El ecosistema era exuberante y albergaba una flora diversa, incluidas coníferas, plantas con flores, helechos y colas de caballo.

Más grande de lo esperado

El gran tamaño del hueso sorprendió a los investigadores, pero su edad es aún más significativa. El fósil es más antiguo de lo que se esperaba anteriormente para tiranosaurios de este tamaño, lo que desafía las teorías existentes sobre su línea de tiempo evolutiva.

“Que es un tiranosaurio muy grande para su época y mucho más antiguo geológicamente de lo que nadie hubiera predicho”, dice Spencer Lucas, otro paleontólogo involucrado en el estudio.

El hueso es sólo un poco más pequeño que la extremidad equivalente de “Sue”, el espécimen de Tyrannosaurus rex más grande y completo jamás encontrado en el Museo Field de Chicago. Esto significa que el tiranosaurio de Nuevo México fue probablemente el dinosaurio depredador más grande de su época, pesando significativamente más que los tiranosaurios posteriores (aproximadamente 10,361 libras frente a las 4,000 a 6,000 libras observadas en fósiles más recientes).

Implicaciones para los orígenes del tiranosaurio

El descubrimiento apoya la idea de que los tiranosaurios pueden haberse originado en América del Norte, concretamente en la parte sur del continente. Esto desafía las teorías en competencia que sitúan las raíces evolutivas de estos dinosaurios en Asia. Las características del hueso sugieren una estrecha relación tanto con Tyrannosaurus rex como con Tyrannosaurus mcraeensis, colocándolo potencialmente dentro de una rama temprana del grupo Tyrannosaurini (que incluye especies icónicas como Tarbosaurus y Zhuchengtyrannus ).

Sin embargo, el debate está lejos de estar resuelto. Se necesitan más excavaciones tanto en América del Norte como en Asia para determinar el verdadero origen de los tiranosaurios. Un esqueleto completo también es crucial para identificar con precisión la especie, aclarar sus relaciones con otros tiranosaurios y refinar las estimaciones de tamaño.

“La ciencia es un proceso que se desarrolla según su propio calendario”, dice Fiorillo. “Cada nuevo descubrimiento de fósiles nos obliga a dar un paso atrás y reevaluar lo que creemos saber, y es por eso que la ciencia puede ser tan dinámica”.

El descubrimiento enfatiza cuánto queda por aprender sobre estos depredadores icónicos. Cada nuevo hallazgo continúa refinando nuestra comprensión de su evolución, distribución y dominio sobre el mundo prehistórico.