Las escuelas están llenas de profesores que utilizan la tecnología de formas muy diferentes. Algunos diseñan lecciones elaboradas con videos integrados y encuestas en vivo, mientras que otros usan solo funciones básicas para la instrucción diaria. Ambos enfoques son eficaces, pero resaltan una cuestión crítica: la mayor parte de la tecnología en el aula obliga a los profesores a adaptarse a ella, en lugar de adaptarse a los profesores.
La verdadera solución no es hacer que los profesores cambien sus métodos. Se trata de diseñar herramientas que ofrezcan flexibilidad. Cuando la tecnología ofrece múltiples formas de involucrarse, llega a los educadores dondequiera que estén, apoyando diversos estilos de enseñanza y necesidades de los estudiantes.
Recientemente, EdSurge habló con tres educadores (Rebecca Ganger, Elena Clemente y Brendan Powell) que utilizan pantallas interactivas de ViewSonic de maneras únicas. Sus experiencias demuestran lo que sucede cuando la tecnología se vuelve adaptable, en lugar de rígida.
Por qué es importante la flexibilidad en el aula
Los profesores y los estudiantes aprenden de manera diferente. Obligar a todos a seguir un modelo es ineficaz.
“Los estudiantes necesitan sistemas atractivos para mejorar la comprensión”, explica Brendan Powell, profesor de STEM de primaria. “La tecnología interactiva hace que la programación sea más divertida. Ofrecer opciones a los estudiantes despierta su interés”. Elena Clemente, una veterana profesora de primaria, añade que algunos alumnos prefieren herramientas interactivas mientras que otros prefieren elegir las suyas propias. Lo mismo se aplica a los profesores: algunos quieren diapositivas prefabricadas, otros prefieren lienzos en blanco.
La clave es la elección. Permite que tanto los educadores como los estudiantes utilicen la tecnología de manera que maximicen la participación.
Superar la intimidación de los maestros
Muchos profesores dudan en adoptar nuevas tecnologías debido a su complejidad. ¿La solución? Incorporación gradual y facilidad de uso.
Clemente enfatiza la importancia de demostrar primero los conceptos básicos (escribir en el lienzo, proyectar diapositivas) y luego permitir a los profesores explorar funciones más avanzadas a su propio ritmo. “Cuando los profesores la aplican en una lección, la herramienta resulta más accesible”, señala.
Ganger señala que, con demasiada frecuencia, el software nuevo requiere dominar innumerables funciones solo para comenzar. “Poder utilizar partes del software y luego incorporar más a medida que te familiarices es una gran ventaja”, afirma.
El impacto de la interacción directa
Cuando los estudiantes interactúan directamente con las exhibiciones del aula, la participación se dispara. Powell observa que los estudiantes están más dispuestos a discutir su razonamiento y explicar ideas con claridad. Ganger añade que los estudiantes están más concentrados y entusiasmados cuando participan activamente.
Clemente destaca el aumento de la conversación: “Los estudiantes expresan sus pensamientos en voz alta, desarrollando habilidades para hablar y escuchar”. Se enorgullecen de compartir y navegar por el panel interactivo.
Mantener a los estudiantes activamente involucrados
La variedad es fundamental. Ganger incorpora sonidos, vídeos y enlaces en presentaciones, utilizando tableros de juego como actividades de revisión. Clemente utiliza pizarras individuales para rendir cuentas, pide a los estudiantes que compartan ejemplos y fomenta las charlas entre compañeros para el aprendizaje entre pares. Convocar a los estudiantes a grupos o equipos para colaborar también los mantiene interesados.
Conclusión: empoderar a los educadores
Cuando la tecnología funciona bien, simplifica la enseñanza. Clemente explica que puede compartir materiales fácilmente, brindar lecciones visualmente atractivas e involucrar a los estudiantes en actividades prácticas. Ganger señala que los tableros interactivos liberan el tiempo que normalmente se dedica a dar conferencias, lo que permite una mayor interacción uno a uno y una diferenciación más fácil del material.
En última instancia, una tecnología eficaz en el aula no consiste en reemplazar a los profesores; se trata de empoderarlos. Al adaptarse a sus necesidades y fomentar la participación de los estudiantes, la tecnología puede transformar la educación para mejor.

















