Mudarse a una ciudad transitable puede añadir 1.100 pasos a tu día

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El número de ciudades transitables impulsa una mayor actividad diaria: un estudio encuentra 1100 pasos adicionales por día

Los investigadores han vinculado definitivamente la vida en entornos urbanos transitables con aumentos significativos en la actividad física diaria. Un análisis reciente de datos de teléfonos inteligentes de más de dos millones de personas que se mudaron entre 2013 y 2016 revela que mudarse a una ciudad más transitable resulta en un promedio de 1,100 pasos adicionales por día, aproximadamente equivalente a 11 minutos adicionales de caminata. No se trata sólo de moverse más; el aumento de actividad tiende a ser caminar a paso ligero, una forma de ejercicio demostrablemente relacionada con mejores resultados de salud y reducción del riesgo de mortalidad.

El efecto de la caminabilidad: entorno versus elección personal

El estudio, dirigido por Tim Althoff de la Universidad de Washington, aísla el impacto del entorno construido. Fundamentalmente, las personas que se movían entre ciudades con puntuaciones de caminabilidad similares no mostraron cambios en sus niveles de actividad diaria. Esto sugiere que el entorno juega un papel dominante en la configuración de los hábitos de ejercicio, más que las preferencias individuales por sí solas. No se trata sólo de que las personas activas elijan ciudades transitables; las ciudades transitables hacen que las personas sean más activas.

Impacto nacional: ¿Qué pasaría si todas las ciudades de EE. UU. fueran transitables?

Las implicaciones son sustanciales. Si todas las ciudades de EE. UU. igualaran la caminabilidad de Chicago (puntuación de 78), la persona promedio caminaría 443 pasos adicionales al día, lo que equivale a 24 minutos adicionales de actividad física moderada a vigorosa por semana. Este cambio permitiría que un 11,2% más de estadounidenses (aproximadamente 36 millones de personas) cumplan con las pautas de actividad aeróbica. Se podrían lograr avances aún mayores si todas las ciudades igualaran la alta transitabilidad para peatones de Nueva York, lo que potencialmente permitiría que otros 47 millones de personas se alinearan con los niveles de condición física recomendados.

“Estos hallazgos subrayan el poder del diseño urbano en la configuración de la salud pública. Hacer que las ciudades sean más transitables a pie es una estrategia concreta para impulsar la actividad física a escala”.

En conclusión, el estudio proporciona pruebas sólidas de que la planificación urbana afecta directamente la aptitud física a nivel de la población. Dar prioridad a la transitabilidad no se trata sólo de conveniencia; es una intervención de salud pública con el potencial de mejorar drásticamente el bienestar de millones de personas.