El debilitamiento de la radiación nuclear limita los riesgos para la salud pública, no los costos

17

La Comisión Reguladora Nuclear (NRC) de Estados Unidos está preparada para debilitar los estándares de seguridad radiológica, abandonando potencialmente el modelo de larga data “lineal sin umbral” (LNT). Este modelo, que supone que cualquier exposición a la radiación conlleva algún riesgo para la salud, ha sido una piedra angular de la seguridad pública y de los trabajadores durante décadas. El cambio, impulsado por una orden ejecutiva de mayo, tiene como objetivo acelerar la producción de energía nuclear reduciendo las cargas regulatorias percibidas. Sin embargo, este enfoque no está respaldado por investigaciones actuales y podría poner en peligro desproporcionadamente a las poblaciones vulnerables.

La falsa promesa de una expansión nuclear más rápida

La administración sostiene que el modelo LNT es demasiado cauteloso, infla los costos y retrasa la concesión de licencias para nuevos reactores. La afirmación es que flexibilizar los límites agilizará el proceso y reducirá los costes energéticos. Pero esto ignora una incertidumbre científica fundamental: si bien los efectos de la radiación en dosis altas están bien documentados, extrapolar esos riesgos a dosis bajas sigue siendo un desafío.

El modelo LNT, a pesar de su conservadurismo, sigue siendo el enfoque más defendible debido a esta incertidumbre. Organismos internacionales como la Agencia Internacional de Energía Atómica y las Academias Nacionales de Estados Unidos coinciden en que se necesitan más datos antes de cambiar de rumbo.

Por qué esto es importante: un cambio de la ciencia a la política

El cambio potencial de la NRC no tiene que ver con la eficiencia; se trata de presión política. La orden ejecutiva efectivamente exige una decisión alineada con las políticas del expresidente, sin pasar por los protocolos científicos establecidos. Esto contrasta marcadamente con evaluaciones anteriores de la NRC, que se basaban en evidencia y tenían información internacional.

Los comentarios públicos se han apresurado y falta coordinación internacional. Esto socava la credibilidad del proceso y genera preocupaciones sobre si los comisionados de la NRC cumplirán sus promesas de una toma de decisiones basada en la ciencia.

El costo real: erosionar la confianza pública

Debilitar las regulaciones sin nueva evidencia no sólo es científicamente incorrecto: erosiona la confianza pública en la energía nuclear. La gente acepta los riesgos de la radiación en la medicina y la industria porque creen que los estándares los establecen expertos creíbles que priorizan la seguridad. Eliminar esa garantía podría resultar contraproducente, ya que ralentizaría en lugar de acelerar la adopción de la energía nuclear.

La investigación rigurosa es el único camino ético a seguir. Las Academias Nacionales estiman que un estudio exhaustivo de los efectos de la radiación en dosis bajas requeriría 100 millones de dólares al año durante 15 años. Esta inversión es esencial, pero debe ir acompañada de transparencia y colaboración internacional.

La conclusión: Reducir los límites de radiación sin una justificación científica sólida es una apuesta imprudente para la salud pública. La NRC debe priorizar la evidencia sobre la conveniencia política para mantener la credibilidad y garantizar el desarrollo responsable de la energía nuclear.