Una gran tormenta invernal está a punto de impactar una vasta franja de Estados Unidos y afectar potencialmente a más de 160 millones de personas desde el viernes hasta el próximo lunes. La tormenta traerá una mezcla de nieve, hielo y frío extremo, pero las predicciones precisas están cambiando rápidamente. ¿Por qué?
La complejidad del pronóstico del tiempo invernal
El pronóstico del tiempo es intrínsecamente difícil, pero las tormentas invernales presentan desafíos únicos. La cuestión central radica en la intrincada interacción de las fuerzas atmosféricas: el aire ártico choca con sistemas cargados de humedad. Cuando estos elementos se combinan, producen nieve, aguanieve o lluvia helada, pero dónde y cómo sucede esto es un objetivo en movimiento.
La imprevisibilidad de la tormenta actual está relacionada con si una masa de aire frío del Ártico entrará en fase con un sistema de baja presión que se mueve hacia el este. Si estos sistemas se fusionan, amplificarán la intensidad de la tormenta y alterarán su trayectoria. Para complicar aún más las cosas, los sistemas de alta presión sobre Alaska están influyendo en los patrones climáticos río abajo. En esencia, muchas variables están convergiendo, lo que dificulta las predicciones precisas.
Cómo funcionan los modelos meteorológicos (y por qué difieren)
Los pronosticadores se basan en sofisticados modelos informáticos para simular el comportamiento atmosférico. El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos y el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Plazo Medio (ECMWF, por sus siglas en inglés) utilizan modelos diferentes, que pueden arrojar resultados divergentes. El ECMWF generalmente se considera más preciso, pero todos los modelos son aproximaciones.
Estos modelos no predicen el futuro a la perfección porque se basan en estimaciones de procesos físicos complejos en la atmósfera. Diferentes agencias meteorológicas priorizan diferentes técnicas de modelado en función de sus patrones climáticos regionales. Estados Unidos, por ejemplo, hace hincapié en la predicción de tornados, mientras que el Reino Unido se centra en otros fenómenos.
La calidad de los datos también importa. Los lanzamientos regulares de globos proporcionan instantáneas atmosféricas vitales, pero la escasez de personal y los problemas de equipo en algunas áreas (como Alaska) pueden reducir la resolución de los datos. A pesar de estas limitaciones, el uso de una variedad de modelos proporciona una visión más completa de los escenarios potenciales. A medida que se acerca la tormenta, los modelos están convergiendo, lo que sugiere que probablemente se producirá la “fase” que antes se temía.
La naturaleza impredecible de las bandas de tormentas
Incluso cuando los pronósticos mejoran, persisten variaciones localizadas. La nieve y la lluvia suelen llegar en “bandas” estrechas, y predecir exactamente dónde se formarán estas bandas es extremadamente difícil incluso el día de la tormenta. Estas bandas pueden significar la diferencia entre un pie de nieve y ninguna a solo unas pocas millas de distancia. Pequeños cambios de temperatura o flujo de aire pueden tener consecuencias importantes en el suelo.
Qué esperar
Dadas estas incertidumbres, los afectados por la tormenta deberían esperar pronósticos cambiantes. Si bien las predicciones son cada vez más precisas a medida que se acerca el evento, aún es posible que haya sorpresas. El mejor enfoque es monitorear de cerca las actualizaciones y prepararse para una variedad de resultados.
Como dice el meteorólogo Alan Gerard: “Estamos prediciendo el futuro. ¿Alguno de ustedes ha intentado predecir el futuro últimamente?”
En última instancia, la previsión es una ciencia imperfecta. A pesar de los desafíos, los modelos están mejorando, pero la complejidad inherente de la atmósfera significa que siempre permanecerá cierto nivel de incertidumbre.
