Durante más de 170 años, los científicos han estado desconcertados sobre la identidad de los Prototaxites, imponentes fósiles con forma de árbol que son anteriores a los bosques en millones de años. Estas estructuras, que alcanzaban más de 25 pies de altura, dominaban los paisajes de la Tierra antes de la evolución de los árboles modernos. A pesar del intenso escrutinio, su lugar en la historia de la vida sigue siendo un misterio… hasta ahora.
El enigma de larga data
Descubiertos en 1843, los fósiles de Prototaxites resistieron una fácil clasificación. Las primeras teorías sugirieron que podrían ser una forma primitiva de árbol, pero rápidamente surgieron inconsistencias. Las hipótesis alternativas proponían un alga terrestre gigante o un hongo colosal. Sin embargo, nada encajaba del todo. Como dice Matthew Nelsen, del Field Museum, “parece que no cabe cómodamente en ningún lado”. El problema central era que los Prototaxites compartían rasgos superficiales con los hongos, pero carecían de características clave, lo que hacía imposible la categorización.
Nueva evidencia apunta a un linaje único
Un nuevo estudio publicado en Science Advances sugiere que las Prototaxites pueden representar un reino de vida previamente desconocido. Los investigadores compararon fósiles de Prototaxites con restos de hongos bien conservados del mismo período geológico. Los hallazgos revelaron diferencias críticas en la estructura interna: Prototaxites mostraban patrones de ramificación caóticos a diferencia del crecimiento ordenado de las hifas de los hongos. Fundamentalmente, los fósiles carecían de quitina, un componente químico definitorio de todos los hongos conocidos.
Implicaciones para la historia de la vida
La ausencia de quitina, combinada con anomalías estructurales, apoya la hipótesis de que Prototaxites no era sólo un hongo inusual; era un linaje distinto e independiente. Esto efectivamente expandiría los reinos conocidos de la vida (plantas, animales, hongos, protistas, bacterias y arqueas) en uno. Este descubrimiento desafía fundamentalmente nuestra comprensión de los primeros ecosistemas terrestres y la diversificación de la vida.
Un experimento evolutivo “extraño”
Incluso si Prototaxites finalmente demuestra ser un hongo extremadamente divergente, el estudio destaca su camino evolutivo único. Como señala Kevin Boyce, de la Universidad de Stanford, el organismo desarrolló de forma independiente una multicelularidad compleja. Ya sea un reino distinto o un caso atípico, los Prototaxites representan un ejemplo notable de vida que explora estrategias evolutivas alternativas.
La existencia de Prototaxitas subraya que la vida temprana en la Tierra fue mucho más experimental de lo que se pensaba anteriormente. Su descubrimiento nos obliga a reconsiderar los límites de los reinos biológicos establecidos y la diversidad de vida que alguna vez prosperó antes de que surgieran nuestros ecosistemas modernos.

















