Una gallinule púrpura de colores llamativos, un ave que se encuentra típicamente en las marismas desde el sureste de los Estados Unidos hasta América del Sur, apareció recientemente muy fuera de su área de distribución natural en New Bedford, Massachusetts. Este avistamiento inusual resalta cómo el clima extremo puede alterar los patrones de vida silvestre, empujando a las especies a territorios inesperados.
Llegada inesperada
El ave fue descubierta durante una tormenta invernal, arrastrada hacia el norte por sistemas cambiantes de baja presión. Estas tormentas pueden obligar a las aves a desviarse de su rumbo, lo que a veces provoca que los individuos terminen a cientos de kilómetros de su hábitat habitual. El Centro de Vida Silvestre de Nueva Inglaterra, que recibió el gallinule, informa que tales avistamientos son raros, con sólo unos pocos casos documentados en la última década.
Condición crítica y atención especializada
A su llegada, el ave tenía un peso muy bajo y débil. Sin embargo, los exámenes iniciales no revelaron lesiones importantes. Los profesionales de la vida silvestre enfatizan el peligro de una alimentación inadecuada en tales casos. La reintroducción rápida de alimentos a un animal hambriento puede desencadenar el síndrome de realimentación, una afección potencialmente mortal en la que el cuerpo redirige los recursos demasiado rápido y provoca insuficiencia orgánica. En cambio, el centro administró fluidoterapia para estabilizar al ave antes de reintroducirle gradualmente los nutrientes.
“Lo mejor que se puede hacer en estos casos es la fluidoterapia y rehidratar al paciente con frecuencia administrándole líquidos inyectables”, explica Priya Patel, directora médica de vida silvestre en el New England Wildlife Center.
Regreso exitoso al hábitat
Después de su recuperación, el gallinule fue transportado en un pequeño avión privado, junto con otra ave encontrada en Vermont, a Carolina del Sur el 8 de enero. Los voluntarios del Centro de Rehabilitación de Vida Silvestre de Carolina ahora los están monitoreando antes de su liberación, asegurándose de que puedan continuar su migración hacia el sur.
Este evento subraya cómo los patrones climáticos y los fenómenos meteorológicos extremos pueden afectar cada vez más la distribución de la vida silvestre. El viaje del gallinule es un recordatorio de que los animales no son inmunes a los cambios ambientales y que los esfuerzos de conservación deben adaptarse a estas condiciones cambiantes.

















