Durante más de dos décadas, el Observatorio Swift Neil Gehrels de la NASA ha sido una herramienta vital para los astrónomos, detectando y analizando las explosiones más poderosas del universo: los estallidos de rayos gamma. Sin embargo, la nave espacial se encuentra ahora en una carrera crítica contra el tiempo. Las colisiones con partículas atmosféricas lo están arrastrando constantemente hacia la Tierra, amenazando con un final ardiente a finales de este año.
En lugar de dejar caer a Swift, la NASA ha dado luz verde a una audaz misión de rescate: una nave espacial robótica intentará capturar suavemente a Swift, impulsarlo a una órbita más segura y luego liberarlo. Este esfuerzo no se trata sólo de salvar un telescopio; es un caso de prueba para extender la vida útil de futuras misiones científicas espaciales. La tecnología detrás de esta misión está mejorando rápidamente, lo que hace que tales intervenciones sean cada vez más factibles.
El desafío de la desintegración orbital
Todas las naves espaciales en órbita terrestre baja (especialmente por debajo de los 600 kilómetros) se ven afectadas por la resistencia atmosférica. La actividad solar aumenta esta resistencia, lo que significa que Swift ahora está perdiendo altitud más rápido de lo previsto inicialmente. El observatorio se lanzó a 600 km y, a pesar de las primeras proyecciones de supervivencia hasta la década de 2030, el aumento de la actividad solar ha obligado a una reevaluación. Sin intervención, Swift volverá a entrar en la atmósfera de la Tierra y se quemará a finales de este año.
La urgencia de esta situación impulsó a la NASA a actuar. Si bien un fracaso significa la pérdida del telescopio de todos modos, el éxito podría desbloquear años de datos científicos adicionales.
El plan de rescate de 30 millones de dólares
La NASA ha adjudicado un contrato de 30 millones de dólares a Katalyst Space Technologies para una misión de rescate que se lanzará a principios de junio. Esta línea de tiempo es excepcionalmente rápida para una tarea tan compleja: el mantenimiento robótico en el espacio es notoriamente difícil y nunca se ha intentado para una misión científica.
Las misiones de mantenimiento anteriores, como las reparaciones del Telescopio Espacial Hubble realizadas por astronautas, dependían de la adaptabilidad humana. Este intento robótico será mucho más desafiante. Sin embargo, los avances de la industria sugieren que ahora está a nuestro alcance. Northrop Grumman ya ha demostrado la viabilidad de la extensión de la vida robótica con satélites comerciales utilizando sus vehículos de extensión de misión.
El garfio robótico
Katalyst está construyendo una nave espacial robótica de tres brazos diseñada para capturar a Swift. ¿El mayor desafío? Swift no se construyó pensando en el servicio robótico. “La nave espacial se construyó hace más de 20 años, por lo que ni siquiera existe mucha documentación sobre cómo son algunas de estas interfaces”, explica Kieran Wilson, investigador principal de Katalyst.
La nave espacial se lanzará mediante un cohete Pegasus lanzado desde un avión a reacción modificado para alcanzar la órbita ecuatorial de Swift. Durante varios meses, el robot empujará suavemente a Swift a una altitud de 550 km y luego se separará para arder en la atmósfera, un sacrificio apropiado para la misión.
¿Una nueva era para los ciclos de vida de las naves espaciales?
La misión conlleva riesgos importantes. Como admite el director ejecutivo de Katalyst, Ghonhee Lee, “lo que me mantiene despierto por la noche son las cosas que no controlamos”. Pero, si tiene éxito, este rescate podría redefinir nuestra forma de pensar sobre los ciclos de vida de las naves espaciales.
La capacidad de Swift para realizar un seguimiento rápido de eventos astronómicos es invaluable, especialmente a medida que nuevos observatorios entran en funcionamiento. El mantenimiento robótico podría ofrecer una alternativa mucho más económica a la construcción de misiones completamente nuevas, haciendo que la ciencia espacial sea más sostenible. Como dice Brad Cenko, astrofísico de la NASA: “Es casi como si fuera una misión nueva… pero la obtienes por sólo una fracción de lo que costaría construir algo desde cero”.

















