Una nueva investigación sugiere que la forma en que las personas piensan sobre el envejecimiento puede afectar significativamente su bienestar físico y cognitivo. Un estudio reciente publicado en Geriatrics encontró que los adultos mayores que tenían creencias positivas sobre el envejecimiento tenían más probabilidades de experimentar mejoras en la función cognitiva y la velocidad al caminar durante un período de 12 años. Por el contrario, aquellos con opiniones negativas sobre el envejecimiento tendieron a ver disminuciones en estas áreas.
El poder de la percepción
El estudio, en el que participaron más de 11.000 adultos de 65 años o más, reveló que casi la mitad (45%) mostró mejoras positivas en las puntuaciones cognitivas o en la velocidad al caminar. Si bien las puntuaciones promedio en todo el grupo mostraron una disminución esperada relacionada con la edad, los resultados individuales cuestionaron esta noción. Muchos participantes no experimentaron ningún deterioro y algunos incluso mejoraron.
“La mejora en la vejez no es rara, es común”, explica la coautora del estudio Becca Levy, profesora de la Universidad de Yale. “Y como las creencias sobre la edad son modificables, esto abre la puerta a intervenciones tanto a nivel individual como social”.
Impacto biológico de la mentalidad
Esta no es la primera vez que la investigación de Levy vincula las creencias sobre el envejecimiento con los resultados de salud. Trabajos anteriores muestran que las opiniones negativas pueden predecir un mayor riesgo de problemas de memoria, alteraciones del sueño, problemas cardiovasculares e incluso biomarcadores asociados con la enfermedad de Alzheimer. Los últimos hallazgos subrayan la idea de que la mentalidad puede influir directamente en la biología.
Qué significa esto
Esta investigación sugiere que el envejecimiento no es simplemente un proceso lineal de deterioro. En cambio, resalta el potencial de mejora y la importancia de desafiar las narrativas sociales que equiparan el envejecimiento con un deterioro inevitable. Cambiar nuestra forma de pensar sobre el envejecimiento podría ser una herramienta poderosa para promover una mejor salud en la vejez.
Estos hallazgos también plantean preguntas sobre el papel de los mensajes sociales. Si los estereotipos negativos sobre el envejecimiento son perjudiciales, ¿qué medidas proactivas pueden tomar los individuos y las comunidades para cultivar perspectivas más positivas?
En conclusión, el estudio proporciona evidencia convincente de que las creencias positivas sobre la edad no son solo una filosofía para sentirse bien: pueden ser un factor tangible para preservar e incluso mejorar la salud durante el proceso de envejecimiento.

















