A pesar del rápido descenso del hielo marino en el Ártico, los osos polares del archipiélago de Svalbard están demostrando una capacidad sorprendente para mantener su condición corporal, desafiando las expectativas anteriores sobre la vulnerabilidad de la especie al cambio climático. Un nuevo estudio que abarca 24 años revela que estos osos no han experimentado un deterioro en su salud general, incluso cuando su hábitat helado se reduce a un ritmo alarmante.
El estudio: Monitoreo de un Ártico cambiante
Investigadores del Instituto Polar Noruego rastrearon a más de 770 osos polares alrededor de Svalbard, tomando más de 1.000 mediciones corporales entre 2000 y 2019. La región ha experimentado una reducción dramática en la duración del hielo marino: más de dos meses menos que hace apenas dos décadas. Este rápido cambio en el medio ambiente del Ártico es un indicador crítico del impacto del calentamiento global en los ecosistemas de altas latitudes.
A pesar de esta pérdida de hábitat, el índice de condición corporal (ICC) de los osos se mantuvo estable, incluso recuperándose de una caída observada en la década de 1990. Los hallazgos, publicados en Scientific Reports, inicialmente sorprendieron al equipo de investigación, que esperaba ver una clara correlación entre la pérdida de hielo y el deterioro de la salud de los osos.
Por qué esto importa: más allá de Svalbard
La resiliencia de los osos polares de Svalbard pone de relieve la complejidad de predecir las respuestas de las especies al cambio climático. Si bien la población ártica en general enfrenta serias amenazas, esta adaptación localizada sugiere que algunos grupos pueden ser más flexibles de lo que se suponía anteriormente. Esta observación no niega el peligro general para los osos polares, pero sí plantea interrogantes sobre los mecanismos que permiten a algunas poblaciones hacer frente.
Los investigadores creen que los cambios en la dieta pueden influir: con menos hielo marino, las focas se concentran en las áreas restantes, lo que las hace más fáciles de cazar. Es posible que los osos también dependan cada vez más de fuentes de alimento alternativas, como cadáveres de morsas o renos.
El panorama general: lo que aún no sabemos
Lori Quakenbush, investigadora del Departamento de Pesca y Caza de Alaska, señala que la supervivencia de los osos polares depende de una interacción compleja entre el hábitat, la disponibilidad de presas y la capacidad de los osos para almacenar energía. Se ha observado una resiliencia similar en otras subpoblaciones, como las del mar de Chukchi.
Sin embargo, las condiciones únicas de Svalbard no garantizan resultados similares en otros lugares. Las perspectivas a largo plazo siguen siendo inciertas: la continua pérdida de hielo marino eventualmente empujará a estos osos a superar un punto de inflexión, pero por ahora están desafiando las expectativas. El estudio enfatiza la necesidad de un seguimiento continuo para comprender todas las capacidades de los osos polares como especie en un mundo que cambia rápidamente.
Los hallazgos sugieren que los osos polares son más adaptables de lo que se pensaba anteriormente, pero esta resiliencia no es una garantía contra el declive a largo plazo. El futuro de estos animales todavía depende de mitigar el cambio climático y preservar el hábitat que les queda.
