El Telescopio Espacial James Webb (JWST) ha producido el mapa más detallado de la materia oscura hasta la fecha, revelando el andamiaje invisible que sustenta el universo visible. Si bien las impresionantes imágenes del JWST muestran galaxias distantes, los astrónomos ahora han dirigido sus observaciones hacia el interior, rastreando las sutiles distorsiones causadas por la materia oscura, una sustancia que constituye el 85% de la masa del universo pero que sigue siendo indetectable por medios convencionales.
El universo invisible se enfoca
La materia oscura no es directamente observable; no interactúa con la luz. En cambio, su presencia se infiere a través de sus efectos gravitacionales. Así como una lente de vidrio curva la luz, la materia oscura deforma el espacio-tiempo, alterando sutilmente las trayectorias de los fotones que viajan desde galaxias distantes hasta la Tierra. Este fenómeno, llamado lente gravitacional débil, permite a los científicos mapear la distribución de la materia oscura analizando cómo distorsiona las imágenes capturadas por JWST.
El último mapa, construido a partir de observaciones del campo COSMOS (una región del cielo bien estudiada), supera los esfuerzos anteriores en detalle a pesar de cubrir un área más pequeña que los estudios anteriores. Los nuevos datos revelan acumulaciones de materia oscura demasiado pequeñas para que las detecten telescopios más antiguos como el Hubble. Esta resolución mejorada es fundamental porque permite a los investigadores estudiar el papel de la materia oscura en el universo temprano, una era conocida como “mediodía cósmico” cuando las galaxias se estaban formando rápidamente.
Por qué esto es importante: comprender la estructura del universo
El descubrimiento no se trata sólo de perfeccionar un mapa; se trata de comprender cómo evolucionó el universo. Se cree que la materia oscura es el marco gravitacional sobre el que se formaron galaxias y estructuras más grandes. Al estudiar su distribución en diferentes momentos de la historia cósmica, los científicos pueden probar teorías sobre cómo las galaxias se agrupan y crecen a lo largo de miles de millones de años.
“Antes solo teníamos simulaciones de materia oscura, y siempre quise poder verla… Lo que me encanta de las lentes débiles es que nos permiten ver lo invisible”. — Catherine Heymans, Universidad de Edimburgo
Perspectivas de futuro: ampliando el mapa
El mapa actual, aunque detallado, es sólo el comienzo. Próximas misiones como Euclid de la Agencia Espacial Europea y el Telescopio Espacial Romano Nancy Grace de la NASA están diseñadas para extender estas observaciones a áreas mucho más grandes del cielo. Mientras tanto, proyectos terrestres como el Dark Energy Survey y el Observatorio Vera C. Rubin también emplean lentes débiles para estudiar la materia oscura y la expansión del universo.
Este nuevo mapa confirma una hipótesis de larga data: la materia oscura existe y da forma al cosmos de maneras que apenas estamos comenzando a comprender. A medida que avance la tecnología, los astrónomos seguirán perfeccionando estos mapas, enfocando con mayor nitidez el universo invisible y potencialmente descubriendo los secretos de su componente más misterioso.
