Más allá de la agencia humana: los autores de The Expanse exploran el dominio alienígena en una nueva serie

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Los autores detrás de la saga The Expanse, ganadora del premio Hugo, que escribe bajo el seudónimo James S. A. Corey, están cambiando su mirada de la lucha humana por la supremacía espacial a una premisa mucho más inquietante: ¿qué sucede cuando la humanidad pierde la lucha?

En su nueva serie, The Captive’s War, el enfoque se aleja de la política centrada en el ser humano del futuro cercano de su trabajo anterior. En cambio, la segunda entrega, La fe de las bestias , explora una realidad del futuro lejano donde los humanos ya no son los dueños de su destino, sino súbditos de un imperio alienígena despiadadamente poderoso.

Un cambio de escala y poder

En una entrevista con Scientific American, los autores Daniel Abraham y Ty Franck discutieron el giro creativo necesario para alejarse de la epopeya “centrada en lo humano” de The Expanse. Mientras que su serie anterior se centró en la expansión de la humanidad, The Captive’s War explora una dinámica mucho más desesperada.

“The Expanse estaba muy centrada en los humanos… esta era una oportunidad de hacer algo que estaba en un futuro muy lejano y no centrado en los humanos. Los humanos son parte integral de la historia, pero son, en muchos sentidos, los menos poderosos”. — Ty Franck

Este cambio cambia la naturaleza fundamental del conflicto. En muchos tropos de ciencia ficción, la humanidad sobrevive a una invasión gracias al ingenio tecnológico o a la pura fuerza militar; pensemos en los misiles que derrotan a naves extraterrestres o en una repentina casualidad biológica. Abraham y Franck rechazan intencionadamente esta narrativa de “salir a puñetazos”. En su mundo, los extraterrestres son tan abrumadoramente poderosos que la guerra tradicional es inútil.

Resistencia a través de la existencia

Como la violencia no puede ganar esta guerra, la serie explora formas más sutiles de rebelión. Los autores se inspiran en el Libro de Daniel, centrándose en formas de poder “más suaves” y la idea de resistencia a través de la mera supervivencia.

  • El poder del nicho: En lugar de conquistar a los invasores, los personajes deben encontrar “grietas en el asfalto”: espacios pequeños que pasan desapercibidos en un entorno hostil donde pueden existir y, eventualmente, encontrar formas de defenderse.
  • El fracaso de la violencia: Los autores resaltan la inutilidad de la agresión al incluir personajes que creen que pueden ganar a través del combate, solo para ser descartados por los señores alienígenas como meras notas a pie de página.

Explorando el “Otro”: biología e identidad

Uno de los elementos más distintivos de la serie es su profunda inmersión en la biología y la conciencia no humanas. Al alejarse de los extraterrestres de apariencia humana, los autores pueden explorar conceptos que desafían nuestra comprensión de la personalidad:

El superorganismo

Los antagonistas principales, Carryx, funcionan como un superorganismo. Esto presenta un panorama psicológico único: individuos que forman parte de una colmena pero poseen pensamientos distintos y sensibles. Esto plantea preguntas profundas sobre la agencia: ¿Qué significa ser un individuo cuando tu cuerpo y tu estatus están dictados por una mente colmena colectiva?

La evolución del yo

La serie también presenta a “el enjambre”, una criatura que sirve como una pizarra en blanco. A medida que el enjambre gana experiencia, sufre cambios físicos y cognitivos, “decidiendo” efectivamente convertirse en una persona. Esto permite a los autores tocar temas de neuropsicología y budismo, cuestionando si existe una “alma” única y unificada o si el “yo” es simplemente una colección de procesos cognitivos.

El absurdo de la supervivencia

Incluso frente a la subyugación planetaria, los autores encuentran espacio para el humor oscuro y observacional sobre las instituciones humanas. En la serie, los extraterrestres exigen investigación científica a los humanos cautivos, elevando los riesgos de la supervivencia académica a un nivel existencial.

“La diferencia entre esto y la carrera permanente es que si no obtienes la titularidad, la universidad no mata a toda tu familia. Estos tipos dicen: ‘Si no obtienes la titularidad aquí, simplemente erradicaremos tu especie'”. — Ty Franck

Esto sirve como comentario sobre cómo las sociedades (tanto humanas como extraterrestres) asignan valor. Los extraterrestres asumen erróneamente que los individuos de “alto estatus” (como los académicos) son los más capaces, pasando por alto la utilidad esencial de trabajadores como conserjes y constructores.


Conclusión
Al alejarse de los tropos familiares del dominio humano, La guerra del cautivo ofrece una mirada más compleja a la supervivencia, la identidad y la aterradora realidad de encontrarse con una inteligencia verdaderamente alienígena. Sugiere que frente a un poder abrumador, el mayor acto de rebelión puede ser simplemente la negativa a desaparecer.

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