Sonic Booms ofrece una nueva forma de rastrear desechos espaciales peligrosos

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El aumento de la actividad espacial está creando un riesgo cada vez mayor debido a las reentradas incontroladas de desechos espaciales, pero un nuevo método sorprendente puede ofrecer una solución de bajo costo para rastrear estos peligros. Los científicos han descubierto que los estampidos sónicos, captados por las redes de monitoreo de terremotos existentes, pueden usarse para reconstruir las trayectorias de descenso y las posibles zonas de impacto de la caída de naves espaciales y grandes fragmentos de escombros. Esta técnica proporciona un método crítico, casi en tiempo real, para monitorear objetos a medida que se desintegran en la atmósfera, algo que los sistemas ópticos y de radar tradicionales luchan por hacer.

El creciente problema de los desechos espaciales

El número de lanzamientos espaciales está aumentando drásticamente, lo que inevitablemente aumenta la cantidad de desechos que caen a la Tierra. Si bien la mayoría de las piezas pequeñas se queman sin causar daño, los objetos más grandes representan una amenaza real. Actualmente, agencias como la NASA suelen realizar reentradas “controladas”, guiando los escombros hacia áreas remotas. Sin embargo, el creciente volumen de lanzamientos significa más reentradas incontroladas : descensos impredecibles que aumentan el riesgo de que los escombros caigan en regiones pobladas.

Cómo los Sonic Booms proporcionan datos de seguimiento

Dirigido por Benjamin Fernando de la Universidad Johns Hopkins y Constantinos Charalambous del Imperial College de Londres, un estudio reciente publicado en Science demuestra la eficacia de este nuevo enfoque. Los investigadores analizaron datos del reingreso incontrolado del 2 de abril de 2024 de un módulo de 1,5 toneladas de la misión Shenzhou-15 de China. Al analizar los tiempos de llegada de las explosiones sónicas a más de 120 estaciones sismométricas, pudieron reconstruir con precisión la trayectoria, la velocidad y el patrón de ruptura del módulo.

Como explica el astrofísico Jonathan McDowell, este método es especialmente útil porque las explosiones sónicas son detectables de día o de noche, a diferencia del seguimiento óptico, y pueden implementarse con la infraestructura existente, lo que la convierte en una solución rentable. “Podrías obtener esto casi ‘gratis’ una vez que sepas cómo hacer el análisis”.

Implicaciones para las preocupaciones ambientales y de seguridad

Las implicaciones de esta tecnología van más allá de la simple localización de escombros. Los datos recopilados del análisis del boom sónico pueden ayudar a refinar los modelos de cómo los objetos se rompen durante la reentrada, lo cual es crucial para diseñar naves espaciales que se desintegren de manera más efectiva. Más importante aún, puede ayudar a comprender el impacto ambiental de los materiales aeroespaciales vaporizados en la atmósfera superior y el potencial de que materiales peligrosos, como isótopos radiactivos o combustible tóxico para cohetes, lleguen al suelo.

Si bien las explosiones sónicas no previenen las colisiones en el aire, pueden mejorar significativamente los esfuerzos de recuperación y remediación en tierra. Sin embargo, el problema más amplio sigue siendo la falta de medidas proactivas. Como señala McDowell: “Durante 60 años, hemos dejado que las cosas vuelvan a entrar sin control… Con el tiempo, se nos acabará la suerte”.

Desarrollo futuro: ampliación del sistema

Para maximizar el impacto de esta técnica, Fernando propone dos estrategias clave. El primero implica aprovechar las redes sísmicas existentes, particularmente en áreas como la costa oeste de Estados Unidos, donde los eventos de reentrada son comunes. El segundo sugiere construir redes personalizadas en regiones que enfrentan mayores riesgos de desechos, como cerca de sitios de lanzamiento como Hainan, China, donde los desechos a menudo caen sobre ecosistemas sensibles como la Gran Barrera de Coral de Australia.

“Me temo que los desechos espaciales no recibirán la atención que merecen hasta que ocurra algo verdaderamente catastrófico, y supongo que la probabilidad de que eso suceda es del 100 por ciento”.

Este nuevo método ofrece una herramienta vital para monitorear los desechos espaciales, pero todo su potencial depende de la inversión y la implementación proactiva. La creciente amenaza de reingresos incontrolados exige atención inmediata para prevenir futuros desastres.