Impresionantes ondas de aurora explicadas: la ‘batería espacial’ detrás del espectáculo de luces de la naturaleza

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La fascinante danza de las auroras (las auroras boreales y australes) ha cautivado a la humanidad durante siglos. Estas etéreas muestras de color, que brillan en los cielos polares, son el resultado directo de la colisión de partículas cargadas del sol con la atmósfera de la Tierra. Si bien el qué de las auroras es bien conocido, el por qué detrás de sus complejos patrones, especialmente los llamativos arcos en forma de ondas, sigue siendo un misterio.

Revelando la fuente de energía: Ondas de Alfvén

Una nueva investigación, publicada en Nature Communications, identifica el mecanismo que alimenta al menos un tipo de aurora: arcos aurorales. Los científicos han descubierto que estos arcos no son sólo un subproducto aleatorio de la actividad solar; están activamente impulsados por algo llamado ondas de Alfvén.

Estas ondas son exclusivas del plasma espacial (gas ionizado que constituye gran parte del universo) y viajan a lo largo de las líneas del campo magnético de la Tierra. La NASA los describe como una especie de “batería espacial” que acelera partículas cargadas a altas velocidades. Cuando estos electrones energizados chocan contra los átomos de nuestra atmósfera superior, liberan luz, formando las imponentes bandas que vemos como arcos aurorales.

Serendipia y observación sincronizada

El avance no fue planeado; surgió de una afortunada alineación de datos. En 2015, naves espaciales militares y de la NASA tomaron mediciones simultáneas de un arco auroral. Esta perspectiva combinada, durante un período prolongado, finalmente reveló el vínculo crucial entre las ondas de Alfvén y la formación de arcos.

“Estas observaciones combinadas proporcionaron diferentes puntos de vista durante un tiempo suficiente para revelar más sobre las condiciones en el espacio que ayudaron a crear el arco”, explicó la NASA.

Los hallazgos son importantes porque comprender cómo se alimentan las auroras ayuda a perfeccionar nuestro conocimiento más amplio sobre el clima espacial, que afecta todo, desde las operaciones de los satélites hasta las redes eléctricas en la Tierra. Las auroras no sólo son hermosas; son un signo visible de la interacción constante entre nuestro planeta y la producción energética del sol.

El descubrimiento confirma que los arcos aurorales no son simplemente un resultado pasivo de los vientos solares, sino un fenómeno impulsado activamente, impulsado por fuerzas invisibles dentro del entorno magnético de la Tierra.

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