La Asociación Médica Estadounidense (AMA) y el Proyecto de Integridad de las Vacunas de la Universidad de Minnesota están lanzando una iniciativa conjunta para evaluar de forma independiente la ciencia de las vacunas, una función que tradicionalmente desempeñan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esta medida se produce cuando los CDC enfrentan crecientes críticas por los recientes cambios de política bajo la administración actual.
Contexto de creciente desconfianza
La decisión refleja una tendencia más amplia de disminución de la confianza en las instituciones de salud pública, particularmente en lo que respecta a las recomendaciones de vacunas. Los CDC han modificado significativamente su calendario de vacunas infantiles desde el regreso de la administración Trump, reduciendo el número de vacunas recomendadas de forma rutinaria de 17 a 11 en diciembre de 2025.
Esta reducción, supervisada por el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy, Jr., un conocido escéptico de las vacunas, ha provocado indignación entre los expertos en salud pública que advierten sobre un mayor riesgo de enfermedades para los niños. La AMA y el Vaccine Integrity Project afirman que su esfuerzo es “garantizar un enfoque deliberativo y basado en evidencia para producir los datos necesarios para comprender los riesgos y beneficios de las decisiones políticas sobre vacunas para todas las poblaciones”.
Evitar recomendaciones directas
A diferencia de los CDC, esta asociación no emitirá recomendaciones de vacunas. En cambio, brindará a los médicos y a las familias orientación respaldada por la ciencia, llenando un vacío creado por los controvertidos cambios de los CDC. Esta revisión independiente tiene como objetivo restablecer la confianza en la ciencia de las vacunas al ofrecer un análisis transparente basado en datos.
Implicaciones para la salud pública
La medida señala un desafío importante a la autoridad de los CDC y una demanda creciente de una evaluación más sólida e independiente de las políticas de vacunas. También plantea interrogantes sobre el futuro de la toma de decisiones en materia de salud pública y el papel de la influencia política en las directrices científicas.
La AMA y el Vaccine Integrity Project esperan restablecer la confianza en las recomendaciones basadas en la ciencia, pero el impacto a largo plazo en la salud pública sigue siendo incierto.
Esta iniciativa subraya la necesidad de una comunicación clara y basada en evidencia sobre las vacunas, especialmente en una era en la que la confianza pública se está erosionando y las agendas políticas pueden socavar el consenso científico.

















