Las ballenas jorobadas son famosas por sus espectaculares exhibiciones de alimentación, en las que abren enormes mandíbulas para engullir grandes cantidades de agua llena de krill o peces pequeños. Esta técnica de alimentación mediante estocadas se basa en placas barbadas que actúan como filtro, lo que permite a la ballena expulsar agua mientras retiene a sus presas. Sin embargo, observaciones recientes han revelado una desviación desconcertante de este patrón bien entendido: se ve a algunas jorobadas manteniendo la boca bien abierta incluso cuando no hay comida presente.
Este comportamiento, denominado “boquiabierto”, ha dejado intrigados a los biólogos marinos. A diferencia de la alimentación, donde la boca se abre breve y decididamente, la apertura implica períodos prolongados con la mandíbula abierta, lo que plantea dudas sobre su función biológica.
Decodificando el misterio a través de la ciencia ciudadana
Para investigar este fenómeno, investigadores dirigidos por Vanessa Pirotta, profesora de la Universidad Macquarie en Australia, recurrieron a una fuente de datos poco probable: las redes sociales. El equipo analizó 66 vídeos y fotografías capturados entre 2014 y 2025 por turistas, operadores de drones y científicos ciudadanos. Estas imágenes, tomadas desde barcos y desde perspectivas aéreas y submarinas, proporcionaron una ventana única a comportamientos raros de las ballenas que los estudios científicos tradicionales podrían pasar por alto.
El estudio, publicado en la revista Animal Behavior and Cognition, define la boca abierta como “una ballena que abre la boca fuera de un evento de alimentación, con variaciones tanto en la extensión de la boca como en su duración”. Aprovechando la tecnología de consumo de alta calidad y los ojos atentos de los observadores de ballenas, los investigadores pudieron compilar un conjunto de datos que resalta el valor de la participación pública en la biología marina.
Posibles explicaciones del boquiabierto
Si bien se desconoce la causa exacta de la apertura, el equipo de investigación ha propuesto varias hipótesis para explicar por qué las jorobadas podrían tener este comportamiento:
- Interacción social o juego: Las ballenas son criaturas muy sociales y quedarse boquiabiertos podría ser una forma de comunicación o comportamiento lúdico entre manadas.
- Mantenimiento de las barbas: Las ballenas podrían estar limpiando desechos o parásitos de sus barbas, asegurando una alimentación eficiente para futuras comidas.
- Estiramiento físico: De manera similar a cómo los humanos estiran la mandíbula después de una comida larga, las ballenas podrían estar aliviando la tensión muscular en las articulaciones de la mandíbula.
- Problemas médicos: En algunos casos, la apertura podría indicar una reacción a la dislocación de la mandíbula u otra molestia física.
“Justo cuando creemos que sabemos mucho sobre las ballenas jorobadas, no es así”, dijo Pirotta, destacando los misterios perdurables de estos gigantes marinos.
El papel de los científicos ciudadanos en la investigación marina
Más allá de las implicaciones biológicas, este estudio subraya una tendencia más amplia en la investigación científica: la creciente dependencia de la ciencia ciudadana. Los operadores turísticos y los observadores aficionados pasan incontables horas observando ballenas, capturando imágenes de alta resolución que contribuyen a los conjuntos de datos globales. Este enfoque colaborativo no sólo mejora nuestra comprensión de comportamientos raros sino que también democratiza el descubrimiento científico, permitiendo al público desempeñar un papel activo en la conservación y la investigación.
Conclusión
El descubrimiento del comportamiento boquiabierto de las ballenas jorobadas ilustra tanto los límites del conocimiento actual como el potencial de la ciencia impulsada por la comunidad. Mientras los investigadores continúan desentrañando los misterios de estas majestuosas criaturas, la participación del público sigue siendo una herramienta vital para el avance de la biología marina.
