Las antiguas raíces del habla: un nuevo estudio sugiere que el hardware del lenguaje es anterior a los humanos modernos

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Durante décadas, la búsqueda del “gen del lenguaje” ha sido una de las búsquedas más apasionantes de la biología evolutiva. Si bien los primeros avances sugirieron que una única clave genética podría contener el secreto del habla humana, una nueva investigación indica que la base de nuestra capacidad para comunicarnos es mucho más compleja (y mucho más antigua) de lo que se pensaba anteriormente.

Más allá del “gen del lenguaje”

En 2001, los científicos identificaron una mutación en el gen FOXP2 como la causa principal de raras discapacidades del habla. En ese momento, esto fue aclamado como un descubrimiento monumental, lo que llevó a muchos a creer que FOXP2 era el impulsor singular detrás de la evolución del lenguaje humano.

Sin embargo, a medida que nuestra comprensión de la genética se ha profundizado, la teoría del “gen único” ha perdido su brillo. Los investigadores han descubierto que FOXP2 no actúa solo. En cambio, un nuevo estudio dirigido por el profesor Jacob Michaelson de la Universidad de Iowa sugiere que la capacidad del lenguaje está gobernada por una sofisticada red de reguladores genéticos que probablemente existieron mucho antes de que surgieran los humanos modernos.

Los “Diales” del Genoma

El núcleo de esta nueva investigación, publicada en Science Advances, se centra en las regiones de rápida evolución de los ancestros humanos (HAQER).

Para comprender los HAQER, es útil alejarse de la idea de los genes como “modelos” y pensar en ellos como un sistema de control:
Genes (las “Manos”): Las proteínas producidas por genes como FOXP2 actúan como las “manos” que realizan tareas dentro de la célula.
HAQER (los “Diales”): Estos no son genes en sí mismos, sino regiones reguladoras del genoma. Actúan como “controles de volumen” o “diales”, ajustando cómo, cuándo y en qué medida se expresan genes específicos.

Si bien los HAQER constituyen sólo alrededor del 0,1% de nuestro ADN, parecen ejercer una influencia desproporcionada. El estudio encontró que la variación dentro de estas regiones antiguas es un factor importante para explicar por qué los individuos difieren en sus habilidades lingüísticas.

Seguimiento del idioma a través de generaciones

El equipo de investigación utilizó un conjunto de datos masivo para validar sus hallazgos y analizó:
1. Tendencias de desarrollo: Analizaron los genomas de 350 estudiantes de escuela primaria, rastreando los resultados de las pruebas de lenguaje desde jardín de infantes hasta cuarto grado.
2. Datos a gran escala: Cruzaron estos resultados con datos de más de 100.000 personas del Biobanco del Reino Unido y el estudio de investigación sobre el autismo SPARK.

Los resultados fueron consistentes: las variaciones en estos antiguos HAQER estaban estrechamente relacionadas con el dominio del idioma de un individuo.

¿Hablaron los neandertales?

El descubrimiento de que estas regiones reguladoras son “antiguas” tiene profundas implicaciones para nuestra comprensión de la evolución humana. Debido a que los HAQER evolucionaron antes de la división entre los humanos modernos y los neandertales, el estudio sugiere que nuestros parientes extintos probablemente poseían el hardware biológico necesario para una comunicación compleja.

Sin embargo, los biólogos evolutivos recomiendan cautela con respecto a la naturaleza exacta del habla neandertal. Mark Pagel, profesor de biología evolutiva en la Universidad de Reading, señala que si bien estas secuencias están vinculadas al lenguaje en los humanos modernos, es posible que originalmente hayan evolucionado para apoyar la rápida expansión del cerebro de los homínidos en lugar del lenguaje específicamente.

Conclusión

El estudio cambia la narrativa de un único “gen del lenguaje” a un antiguo sistema regulador colectivo. Sugiere que nuestra capacidad de comunicación no es una invención humana reciente, sino un rasgo biológico profundamente arraigado y optimizado a lo largo de millones de años de evolución.