Es julio. Compras ensalada. Te enfermas.
De nuevo.
Si ha pasado algún tiempo este verano intentando disfrutar de las verduras de hojas verdes, ya conoce el procedimiento. La miseria gastrointestinal está arrasando el país, siendo el Medio Oeste el más afectado. El culpable es Cyclospora, un parásito que vive en productos frescos y causa diarrea que va desde incómoda hasta explosiva.
La gente hace la pregunta obvia. ¿Cuándo terminará?
Los expertos dudan.
La crisis de Michigan: algo más que el calor del verano
Mire Míchigan. Actualmente se está presenciando el mayor brote de ciclosporiasis de los últimos tiempos.
Hasta el 24 de julio, el estado había reportado 8.176 casos desde el 22 de junio. Natasha Bagdasarian, directora médica del estado, califica el recuento anual habitual de 40 a 50 como “normal”. Lo que pasó en Michigan no tiene precedentes. Y, francamente, es probable que la cifra real sea mucho mayor.
Las pruebas son caras. Se necesitan recursos. ¿Entonces estos miles de casos? Probablemente sean sólo una muestra.
“Es sólo una muestra del verdadero brote”.
— Natasha Bagdasarian
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han vinculado el aumento de Michigan con docenas de casos en otros ocho estados del medio oeste y sur de Estados Unidos. La FDA está investigando simultáneamente otro grupo de contaminación.
¿Se está acabando la ciclosporiasis?
Algunos científicos dicen que el pico ya quedó atrás.
Gerardo López, parasitólogo de la Universidad de Arizona, apunta a la biología. Cyclospora tiene un patrón estacional definido. Las infecciones suelen aumentar a principios del verano y disminuir en agosto. Ya pasamos mediados de julio.
“Ya pasamos de mediados de julio… Este debería ser el pico”, dice López.
La FDA está de acuerdo y enfatiza que el parásito tiene un ciclo de vida definido y que es probable que los casos disminuyan.
Pero aquí está el truco. Rastrear Cyclospora es una pesadilla. El parásito puede tardar dos semanas en formar esporas después de contaminar el suelo, y otras dos semanas en desencadenar síntomas en cualquiera que los ingiera. Cuando estás enfermo, el rastro está frío.
La semana pasada, la FDA rastreó algunos casos de Michigan hasta la lechuga iceberg de Taylor Farms de México. La empresa retiró del mercado productos procedentes de México. Luego, la FDA admitió que el resultado de una prueba había sido un falso positivo.
¿Eso significa que la lechuga no fue la fuente? López no se lo cree. Dice que los productos han sido retirados. Las cosas deberían volver a la normalidad. “Nunca hemos visto ningún tipo de brote que [continúe] más allá de esa ventana”, argumenta.
El sistema nos está fallando
Bagdasarian no está de acuerdo. Ella ve un final, pero es confuso.
Este brote “va mucho más allá de la estacionalidad normal”. Le preocupa que la contaminación de la maquinaria o la contaminación cruzada propaguen el parásito más allá de un solo cultivo.
El Estado está haciendo un “trabajo muy tedioso”. El personal abandonó otros proyectos para entrevistar a miles de enfermos. Piden a las víctimas que recuerden cada comida del mes pasado. Luego, los datos se ingresan manualmente. Es lento. Es doloroso.
Y no es suficiente.
Bagdasarian pide coordinación federal. Quiere saber qué están viendo Ohio, Indiana y Nueva York. En este momento, el seguimiento a nivel estatal está desarticulado.
“Realmente necesitamos comprender cómo nuestros datos coinciden con lo que sucede en otros lugares”, afirma.
Más brotes acechan en las sombras
Nicole Arnold, experta en seguridad alimentaria de la Universidad Estatal de Ohio, ofrece una perspectiva más fría.
Sí, el brote actual en el Medio Oeste puede disminuir. Eso no significa que el verano sea seguro.
“Se están produciendo múltiples brotes de ciclosporiasis”.
La lechuga afectada podría alcanzar pronto su límite de vida útil, pero se desconocen otras fuentes. Arnold sospecha que brotes simultáneos en diferentes regiones y proveedores están impulsando la crisis nacional.
Entonces, ¿qué deberías hacer?
Evite las ensaladas en bolsas. Friegue los productos. Retire las hojas exteriores de las verduras frescas. No es glamoroso, pero podría salvarle el fin de semana.
Bagdasarian espera que este caos fuerce un cambio. Esto no es sólo mala suerte. Es una prueba de estrés para un sistema de salud pública al límite.
“Llevamos meses dando la alarma”, afirma.
Quiere que el público vea lo que sucede cuando el sistema falla. Si ese es el punto, tal vez todavía no lo estemos aprendiendo.

















